sábado, 19 de enero de 2013

04.- Historia



Resto de un torreón en el Cerro Los Turruñuelos
De la cultura ibérica aparecen restos de cerámica por muchos lugares, pero fundamentalmente en el cerro de Turruñue­los. En este lugar se encontró, en 1.915, el cuerpo de una esfinge, con alas muy anchas y pegadas al cuerpo; actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. En el verano de 1.981, por insistencia mía y mediación de Francisco Nocete, los profesores Arturo Ruiz y Manuel Molinos, junto con Constantino Ungueti, Marcelo Castro y Francisca Hornos, visitamos el yacimiento donde ellos pudieron apreciar la magnitud del óppidum, de nombre desconocido por entonces, y que ahora, gracias a la ubicación de la Batalla en el Cerro de Las Albahacas, sería la ciudad ibera de Baécula.
Guerrero íbero 2
Guerrero íbero 1
  Los cartagineses también pisaron nuestro suelo, confirmán­dolo el hallazgo de varias monedas encontradas en el cerro de Las Albahacas. Este yacimiento lo descubrí en agosto de 1.982 y me sorprendió por la abundancia de cerámica ibérica y romana en superficie y por su gran extensión, a la que no llegué a delimitar.  Cinco años después hice un pequeño trabajo señalando en un mapa los yacimientos arqueológicos que conocía de los alrededores de ST, acompañando las características de los mismos, tales como situación, extensión, cerámica y objetos encontrados en superficie, y fotografías de los mismos. Realicé dos copias, más una la entregué en el Cuartel de la Guardia Civil de ST y otra en la Delegación Provincial de Cultura. Este yacimiento lo describí con el nº 3, y entonces escribí lo siguiente:
 Batalla de Baécula
“Descubierto por mí en agosto de 1.982. Está situado en el cerro de Las Albahacas, ocupando una gran extensión, aún no delimitada totalmente, pero que se extiende entre el repetidor de televisión y el cortijo de Manrique, en terrenos de labor. Abunda la cerámica ibérica y romana, y han aparecido monedas cartaginesas encontradas por personas con detectores de metales”.
  En 2.004 el Centro Andaluz de Arqueología Ibérica (C.A.A.I.) confirmó que allí, en el año 208 a.C. se desarrolló la batalla entre cartagineses y romanos, correspondiente a la Segunda Guerra Púnica, llamada con el nombre de la ciudad más cercana, Baécula, el óppidum de Los Turruñuelos.

Acueducto I de Claudia
De época romana se han encontrado dos ataúdes de plomo y veintinueve inscripciones a lo largo del tiempo, que he recopilado en un libro que publiqué en 2.005 con el nombre Corpvsde inscripciones latinas de Santo Tomé
(Para más información ver: 9.-Biblioteca tomeseña)

Acueducto II de Claudia

















Se halló la esfinge de un león alado (M.A.N.), y un pebetero (M.A.P.); una presa y dos pequeños acueductos que descubrí en 1.989 y puse el nombre de Claudia, por mi hija.  

(Para más información ver: 11.- Presa y acueductos)


También se encontró un tesoro que sacaron unos conejos en el año 1.955, de unos 107 kgrs de monedas. El profesor Juan de Mata Carrizo, que visitó a los propietarios, indicó que la pieza más moderna se trataba de un pequeño broche de bronce de Constantino II (312-337).
(Para más información ver pág.: 12.-Tesoro romano) 



Dibujo de hebilla visigoda.

Hebilla visigoda
   Por aquí pasaron los visigodos, de los que se ha encontrado una parte del derrame de un dintel, grabado, y dos hebillas de cinturón, una de ellas con dos grifos bebiendo en la fuente de la eterna juventud. 


De época musulmana hay poca huella, pero es durante la recon­quis­ta cristiana cuando surge nuestro pueblo en el lugar y con el nombre que ahora se conoce.

 
    Fernando III concedió, en 1.231, al arzobispo de Toledo, D.
Rodrigo Ximénez de Rada un privilegio para la conquista y posesión de las villas de Quesada y Toya, y toda su comarca. La donación se hizo a perpetuidad y con derecho hereditario de un arzobispo para su sucesor. Poco después el arzobispo conquistó Quesada, Toya y 37 castillos, torres y atalayas.
Pero Díaz
     El arzobispo Gonzalo Palomeque le dio a su hermano Pero Díaz el lugar y cortijo de Santo Tomé por tres victorias sucesivas que tuvo en este lugar sobre la caballería musulmana, dándole Pero Díaz el nombre de SANCTO THOMÉ por vencer a los moros en dicho día, según se especifica en la carta-puebla, que está fechada en Toledo el día 13 de agosto del año 1.310 de nuestra era. Según Lorenzo Polaíno, se trataba de la creación de un estado feudal (para ligarlo a su familia) dentro de otro estado feudal como era el Adelantamiento de Cazorla (ligado al Arzobispado de Toledo). 
Felipe IV concedió el 6 de julio de 1.627 a Hernando de Quesada y Hurtado de Mendoza, XIII Señor de Santo Tomé, descendiente del fundador Pero Díaz, el título de Vizconde de ST.
   La historia de ST ha estado unida a la de Cazorla, formando parte del Adelantamiento y dependiendo de la Mitra toledana hasta que las Cortes de Cádiz, en 1.811, abolieron el vasallaje e incorporaron a la Nación todos los señoríos, no obstante, continuó la dependen­cia eclesiástica hasta que en 1.954 el Arciprestazgo de Cazorla pasó a depender de la Diócesis de Jaén, poniéndose fin a la presencia de la mitra toledana durante 723 años en estas tierras.
  Constituyó Ayuntamiento en 1.835, pero no le debieron ir muy bien las cuentas ya que en 1.841 solicitó volver bajo el amparo del Ayuntamiento de Cazorla.
  











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